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1. Sea usted muy fea y malcogida.

FIN

De nada.

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lo que ves…. es lo que hay.

No más.

U.U

Para los hombres sólo hay dos tipos de mujeres: las que sirven para esposa y las amantes.

Las que son esposas…bueno, ellas tienen el cielo del buen nombre comprado y la legitimidad de la alcoba ganada. Son aquellas buenas mozas, cuya fuerza de voluntad infinita, les permite cerrar las piernas y apretar la boca con tal de portar dignamente un bonito anillo de cuatro kilates, casarse de blanco y tomarse fotos en carrozas tapizadas de moños color hueso.

Las amantes, son personas más divertidas; esparcimiento que la gente de buenas costumbres ya no se permite tener. A ellas, igual que a toooodas las mujeres, claro que les importa el Qué dirán, pero son féminas capaces de sobrellevar el momento aciago que provocan los desaires femeninos de aquellas que no se atreven, y los desamores masculinos de aquellos que se aprovechan. Su secreto: renunciar al miedo escalofriante del ¿Me va a llamar? un día después de enamorarse durante un cuarto de hora.

La cajita de monerías culturales que le pesa al género masculino, no les permite expresar sus emociones plenamente porque…En este pueblo los machos no lloran, cabrón. Cuando alguien no es capaz de expresar lo que siente, mucho menos puede saber, a ciencia cierta, de qué forma ubicar a la gente por lo que le hace sentir. Triste aunque cierto, a veces los hombres no tienen la culpa de ser patanes.

Para las mujeres la realidad es diferente. Las ladies son especialistas en lo que a las relaciones consta. Una mujer, dependiendo de lo que su frontera cultural y visión social le permiten es capaz de formular en menos de cinco minutos una tabla taxonómica de los tipos de arpías que rodean a su macho alfa.

Las hay aquellas que le apuestan fuerte al cuerpo: se conocen bien, saben moverse y conocen el secreto milenario de cómo caminar en tacones sobre empedrado: hacen del buen vestir una forma de vida. Otras más, le apuestan todas sus fichas a las letras, la razón y la Retórica. Hay muchas, muchas más, que delegan su éxito al chantaje para dominar al hombre, y otras cuantas, se disfrazan de un halo inocentón; que, si me preguntan a mi, no importa cuán hipócrita sea, siempre hace vibrar la ropa interior de los caballeros.

Lo curioso del caso es que, una mujer, como sea y se acueste lo que se acueste, puede ser esposa y amante, aunque no siempre para el mismo hombre. Todo depende del cristal con que se mire y lo que este dispuesta a sacrificar en la vida.
Yo me quito de pedos con categorías baratas y mejor ubico a la gente no por su vestir, ni por su hacer, sino por su palabra. Yo soy retro que piensa que el lenguaje es el único horizonte que tiene el hombre para entenderle al mundo. La vida existe siempre y cuando pueda ser nombrada. Incluso, las letras dicen más de nosotros mismos que nosotros de las cosas.

Por eso, yo siempre dudaré de un caballero que le llame puta a la dama que alguna vez amó, y pasar sin ver cuando una mujer de cariño dice: Te amo, zoquete.

También, me declaro incapaz de confiar en los chinos desde que uno respondió: -¡Nah, mucha carne! – cuando le preguntaron si yo le gustaba, (gracias por leer eso, me ahorraron millones de pesos en psicólogos que utilizaré mejor para dispararle chelas  a mis cuates) pero bueno, esa… es otra historia.

Si yo hiciera un abstract de mi vida, comenzaría hablando del único año de primaria en el que estuve en un colegio mixto, que no era de asquerosas monjas, religiosas de la orden del Verbo Encarnado eeeeeeewwwww  *vomita*.  Esos si que eran buenos tiempos: me la pasaba persiguiendo niños para mojarlos con Frutsi y comía chicharrones toooodo el día.

Me acuerdo que en esa época, amaba treparme en unos pasamanos gigantes de colores con forma de gusano (sin albur güeyssssssss). Amachinaba los pies en los barrotes y boca abajo, me tiraba al vacío. 

Seguiría hablando de que, allá en Quintana Roo, un día mientras arreglaba asuntos  importantes con un wey que me gustaba, enmedio de la selva, un cabrón Aluxe me lanzó piedras el muy pu-to ¬¬

¿Que cuál es el año de mi nacimiento? ¿Qué cuál cuenta bancaría suiza tengo?  !! Bah ¡¡  Para qué aburrir a la gente con numeralias huecas. Dejémonos de nimiedades o  qué ¿Semos hombres o semos payasos?

Claro que las desazones amorosas ocuparían cantidades importantes de saliva. Han sido interesantes; son como viajes, me han renovado. Desde aquel amor Avaadore, adolescente, violento y decadente;  hasta el último SI que dije de corazón,  con la incertidumbre de estar con un futuro por delante, en un departamento vacío.

Por supuesto contaría cosas intensas, como el día en que, por culpa de un pendejo alcoholizado, estuve a punto de embarrarme en el Periférico; de cuando por azares del destino me perdí en el corazón de Tepito a altas horas de la madrugada: sola, con IPod, cartera y botas de tacón GIGANTE (Ni como correrle, chinga)

Hablaría de mis crisis y  derrotas; de cuando le lloré a la Luna, de cuando no quise ver más el sol. Describiría a todos y cada uno de los amigos que se han ido de mi vida; olvidaría aquellos que me han sobrevivido, para qué si son eternos (Y no, no son imaginarios ¬¬).  También, trataría de explicar esa sensación que los amorosos sentimos con un beso verdadero, un abrazo chingón o cuando le cantamos rolas de Jarabe de Palo a nuestro amore, mientras conducimos por la Cd. de México.

Aaahh!! Claro, de cuando vomité de coraje porque un porro asqueroso casi me golpea, de la primera vez que fumé marihuana, de cuando en el kinder, Enriquito me escogió como su esposa para jugar a la casita. De  la maravillosa experiencia de romperme el brazo dos días antes de mi fiesta de cumpleaños (saltando en la cama, creyéndome Superman, ¬¬ cuánta poesía). De cuando le quité la cabeza a mi pony amarillo, snif.

Los divertiría con simpáticas historias (que abundan en mi vida), en donde mi falta de sentido común eterno me hace pasar vergüenzas; como cuando stalkeé a un wey hasta el punto máximo del suicidio ¬¬  y resultó ser gay; o la historia de cómo mi traserote fue a dar en una publicación de La Jornada  (fotografía que, me informan,  forma parte de Lo Mejor del 2006  del periódico ¬¬).

De todo lo que me ha enseñado gente como Héctor de Mauleón, o del talento aprendido a chingadazos en los innumerables  trabajos, gracias a los cuales he sobrevivido hambrunas. De lo que sentí cuando salió mi primera publicación en El Universal, de lo feliz que me sentí al ver la ÚNICA  fotografía que mi asqueroso perfeccionismo concede como buena. Terminaría con la noche más triste de mi vida cuando me mudé, llevando sólo unas cuantas garras, de la casa materna.

Bueno, todo eso parlaría en cuyo caso, a alguien le importara. Me miro al espejo y ya no me siento igual. Si hiciera un recuento y yo fuera matemático, mi vida sería tan sólo un cuarto de siglo; si fuera sociólogo mi vida estaría inmersa en la modernidad tardía; si fuera filósofo mis ojos estarían contemplado el derrumbe de los ídolos nietzcheanos. Pero como no soy ninguna de esas cosas, tan sólo me resta describirla como: VIDA.

La vida de una persona, una diva, una niña tierna, una vieja mamona, una novia apasionada, una buena amiga, un ser compasivo, una intensa amante, una nenita de papi, y demás cosas que me ha tocado ser a lo largo de estos 25 años.

Por lo que viene, por lo que vino y se fue; por lo que ya no es y es Saudade. FELICES 26, Bandida.

 

¡SALUD!