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Entre muertos

Publicado: 1 febrero 2013 en Acá, Bajo el narcótico llamado Luna
Ayer, me asomé de nuevo por la ventana en donde te extrañaba sin conocerte. Hoy no lo puedo evitar y conservo la manía de sentirte, de recorrer tu cuerpo en mi mente, de poseerte en sueños. De soñarnos como siempre lo dijiste, soñarte y disfrutarte enmedio de feroces batallas que nunca existieron: “Porque hay que soñarnos para evitar perdernos”. Es tu valentía y la fragilidad de tu alma el inicio y fin de mi condena, porque aquí el cielo ha dejado de susurrar tu nombre. Tú siempre lo supiste, lo supiste mientras yo me cegué viéndote. En esta casa se quedan los recuerdos que no fueron, las tardes de sol a la deriva de tu lado profundo. Las noches templadas en las que me devorabas el alma. Se van los que si existieron: tu mirada abatida, tu boca sin palabras; tus pasos lánguidos regresando a casa mientras decidías que esto no podía ser, sabiendo que siempre ha sido. Hoy sentir el viento ya no es lo mismo, respiro tu dolor y me ahogo en el miedo que da saber que el camino está escrito, que ya no hay más que pensar. Estás atado y yo muy lejos para liberarte.  Me aflige saber que sólo yo tengo la llave. Yo aquí me quedo soñando a que en una de estas noches de insomnio te escapas conmigo, anhelando gritar que no necesito sentir el sabor de tu boca para saber que eres tú lo que mi espíritu ansía,  llorando ante esta, la más cruel de las ironías: Yo estoy aquí viviendo entre muertos mientras tú, muy lejos, estás muriendo sin mi.

Sé que estos últimos días han estado  de terror. Tanto que a veces pienso que ni los buenos días pueden compensar todo este daño que nos hemos hecho el uno al otro. A  pesar de eso, hay algo que nunca te he dicho. El día que te acercaste a consolarme, ese día incluso antes de que me miraras tuve un atizbo. Te juro por mi padre que es lo más sagrado en mi vida que sin conocerte, sin haber entablado más que una sola conversación contigo, al mirarte caminando por la orillita del edificio, por mi mente pasaron imágenes tan irreales para mi en ese momento que cuando hoy las recuerdo me dan risa.

Me ví viviendo contigo en una casa hermosa, con un patio gigante y verde en donde tú y yo jugábamos con un niño. Cuando terminé de ver eso sonreí y me dije a mi misma -Qué loca idea, qué irreal, ese cabrón ha de ser casado-  En eso me viste, te acercaste y bueno, lo demás es historia. Cuando  empezamos a salir, cuando me fuiste a buscar a la fiesta de Sara la verdad no lo podía creer. Es momento de confesarte que yo a esa fiesta no estaba invitada, es más no sabía de ella hasta que tú me dijiste que tenías pensado ir. Investigué el lugar y me autoinvité. Para ser sincera, Sara y yo no somos tan amigas como esa noche te dije. Es mi colega y la respeto. Algo en este universo me puso en esa fiesta, pero ella no fue.  Al final de la noche, cuando te marchabas no me quise ir contigo porque quería que te quedaras con ganas de mi, con ganas de volverme a ver y no porque quisiera estar con mis amigos como te dije. Ahora que me pongo a pensar, desde que te conozco y tuve esa visión que te digo he maquilado friamente todas las cosas para que tú, una por una descubrieras mis cualidades y te enamoraras de mi.
En ese momento, yo te veía grande, hermoso y muy próximo a lo perfecto. Lo único que te faltaba en la vida era alguien que materializara en palabras lo que sentías y pensabas, alguien que pensara al mismo tiempo que tú y fuera tu espejo de emociones. Alguien como yo.
Basta, no me veas con esos ojos ni me malentiendas, no es que yo haya sido una arpía, manipuladora y mentirosa. Nada de eso. Es simplemente que desde que tú llegaste a mi vida siempre supe lo que yo quería contigo. Yo te quería para el resto de mi vida. Quería llevarte de compras, de viaje, a comer, a cenar, a bailar, a la playa,  a tocar timbres de casas y echarnos a correr. A todo. Lo quería todo y lo quería contigo.

A mí, siento que me duró muy poco el sueño. Si por mi fuera me hubiera encerrado en tu casa para amarte diario durante años y no solamente ese mes. Es más, hubiera podido gritar a los cuatro vientos que desde ese día y para siempre ibas a ser el dueño de mis gerundios: “Andamos saliendo y cogiéndonos cariño” .  Un día desperté de ese sueño que los dos creamos juntos para sólo verlo desbaratarse.
 
Hoy de esa que te quiso tanto solamente queda la mitad. La otra mitad se la vive pensando sobre lo que dice su mente. Que tienes cuarenta, que si a esa edad los hombres casados son cabrones, los que son “libres” son más culeros, que me utilizas como bote de basura de tu ego, que no has hecho más que mentirme todo este tiempo.

Amor, no soy estúpida. Sé que piensas en otra y que hasta hace poco todavía se lo dices.  Yo creo que enterarme o imaginarme eso terminó con el trocito de tu corazón que te quedaba en mi cuerpo, el otro se hizo polvo después de escucharte decir – Tú y yo algún día vamos a terminar- -Vamos a disfrutar esto hasta que dure-  ¿Hasta que dure? pensaba. Hasta que dure qué si yo te quería para siempre.
 
Es tarde, estoy cansada y ya perdí la razón de esta serie de confesiones. Quiza quise dejarte ver que en esta relación los dos hemos mentido. Yo te mentí, te mentí hasta el pinche cansancio con tal de verte a mi lado cuando pensaba que me querías. Mentí cuando te dije que ya me sentía mejor al llegar a verte al Coyote cuando en realidad el dolor de cabeza me estaba matando. Mentí cuando te dije que estaba bien coger sin condón. Que no había pedo cuando ahora no tienes idea de cuanta sozobra tengo al respecto. Mentí cuando te dije -Bueno, no te preocupes, ahorita veo cómo lo resuelvo- cuando en realidad quería decirte -Te necesito, no seas culero y ven a prestarme varo porque perdí mi cartera y no he comido-.  Mentí, mentí y mentí y no tienes idea de cuanto me arrepiento porque si yo te hubiera dicho -No puedo ir al Coyote, me siento muy mal, me duele mucho la cabeza- yo ahora no sentiría coraje porque cuando yo te invité a la fiesta de mis amiguísimos de años dijiste -No puedo estoy cansado-.  
Ayer frente a la ventana pensé algo muy cagado. Yo vivo aterrada de la soledad. Le tengo pavor. Odio a la chingada soledad y si por mi fuera llenaba mi casa de perros con tal de no vivirla. Es irónico que siendo tu novia tantas veces me haya sentido tan sola.
Lo que yo te propongo, no es que seas mi amante. La verdad es que no eres tan bueno en la cama. Propongo que seas mi amigo y mi free. Ser tu novia ahora para mí significa ser la imbécil crédula. La que no se quiere, la poco orgullo, la pendeja. Sentir que soy eso último es un lujo que en este mundo yo ya no me puedo dar.
Me he asomado a tu lado oscuro y me quedé prendada. A veces para que esto que nos pasa no me duela tanto, recuerdo ese atizbo que te platico y me digo a mi misma -Por algo pasan las cosas-. Me gusta imaginar que ese día llega, me gusta imaginar que todavía nos queremos.

“¡¡¡Maldita sea,Victor Miguel!!!”.  Tomé mi dignidad y azoté la puerta.

Todo ha terminado .

Y se hizo de noche, y como siempre salgo a llorarle a la Luna. Poco me basta para recapitular todo lo que siento: Desdén, tristeza, soledad.

Y en la caminata, recuerdo paso a paso cómo es que llegué ahí, cómo es que amé tanto.

<< Apenas tenía quince años cuando lo conocí, seguramente jamás olvidaré la forma en que se presentó “Yo soy Víctor y tengo 17 años”.  Fue como si dos círculos cóncavos de la nada se convirtieran en algo misterioso, sus ojos me invitaban a poseerle.

Al otro día de conocerlo se organizó una kermés. Luego de un día eterno buscándolo a tientas, apareció de la nada,  me tomó de la mano y dijo – “¡Ven , vamos a casarnos!” –  sonreí como nunca lo había hecho. Así empezó todo: Yo vivía para amarlo y él vivía para no saberlo.

Y coleccioné su vida en momentos, todo aquello tocado por sus manos era cuidadosamente guardado en una caja que se convirtió en mi nuevo tesoro: Cenizas de  cigarro, un dulce regalado, envolturas de paleta que comía, el vaso que uso la primera vez que fue a mi casa, poemas escritos en servilletas, cartas sin entregar  y un sin fin de valiosa basura. No sé si lo sabía o si tan siquiera lo imaginaba, pero al final, a mi poco me importaba  eso.  Él era lo más lejano y platónico que  tenía en las manos.

Pasaron los meses y nuestras salidas se hicieron cada vez más frecuentes, obvio acompañados de por lo menos dos  amigos más, que hacían difícil la tarea de verlo a hurtadillas, sin que alguien jodiera con el ya conocido partehuevos “IIUUU… ¡Ya te viiiiiiii!”.

Pronto tuve que dar explicaciones; entre balbuceos y sollozos articulé en palabras todo lo que sentía y lo resumí: Magia. Jamás me había enamorado así, nunca había deseado tanto ser dueña y señora de alguien; pero la realidad se encarnizaba: Nada indicaba que fuera recíproco. Nunca sería mío, pero la distancia que separa del objeto de pasión, a veces alimenta la esperanza remota de poseerlo.

Un buen día, después de tres años de amarlo sin respuesta, se le ocurrió preguntarme si alguna vez me había enamorado: “Sí , pero seguramente jamás me hará caso”.   Me sorprendió cuando dijo  – ¡Qué inmadura , seguramente estas enamorada de un niño bonito, creído además, que no piensa nada más que para verse al espejo! –

Lejos de darme risa por la ironía de la vida,  sentí  un vació grande: La decisión estaba tomada, esto tenía que terminar sin ni siquiera haber comenzado.  Cerré mi caja no sin antes escribir la última frase: “Y sin embargo, se mueve….” y casi casi escuché cómo Galileo se retorcía en su tumba al enterarse  de que su  famosa frase, con la que  se fanfarroneó al escaldio público, para mi sólo significaba una cosa: Que aún lo amaba. >>

Regreso  a mi casa, alcanzo a ver a alguien en la puerta. No me engaño, es él: Amar es resumirlo todo con una mirada. No hace falta un perdóname, entre nosotros ya todo está dicho.

Enero, 1998.

Esta noche, fuí a la presentación de un libro al Hostal Virreyes. Con una hora de retraso, por supuesto, abordé el trole que se va sobre el carril de contraflujo por Eje Central.

Estuvo cabrón subir los tres escalones gigantes del autobus, tomando en cuenta lo hiper-fashion que iba: pantalón apretadito, sueter llamativo, bototas-taconcito…uffff!!!

Pagué mis cuatro pesos correspondientes, cerré la cartera y caminé tambaleante por el pasillo chicloso del trole con el objetivo en la mira: El asiento de enmedio, el de hasta atrás.

Me senté, me hice la digna y puse jeta  mamona -¡¡ Ni se me acerquen, pendejos !! -. A mi derecha viajaban dos morras hiper arregladas. Estaban guapas y el plus de tener esa belleza “particular” *guiñoguiño*.  Osease, daban la facha de ser el tipo de mujeres que ya saben por donde va la raya.

De pronto me llegó un olor delicioso  – Disculpa  ¿qué perfume usas?-  Labios Rosas volteó y dijo -Emporio de Armani con feromonas- con mirada cómplice vio a su amiga y continuó – Es que la chava de la tienda de esencias,  me dijo que si no lo quería con feromonas; yo la verdad no creo en eso pero pues le dije que si-.

Para este momento, Labios Rosas ya me estaba pasando la botella que sacó de un estuche super nice  y agregó – Si quieres…. ponte-  y sonrió. En ese momento, las dos soltamos LA mirada, esa que sólo las mujeres somos capaces de entender; como aquella que que le aventó la bruja a la Blanca Nieves cuando le decía que con una manzana el principe vendría por ella; algo que traducido con palabras sólo puede significar… ” Toma, éste es el secreto”.

Lo tomé, miré el frasco transparente con la leyenda borrosa de Armani y con un chingo de gusto me rocié sobre el cuello. -¿Y te ha servido?- pregunté con sonrisita picarona mientras el trole avanzaba ya muy cerca de mi destino… – Si, si me ha servido, es que como nosotras trabajamos en un bar a veces me tengo que estar poniendo, aunque poquito porque es muy ruidoso, pero siempre dicen que huelo bonito y si caen con eso-  Contesté con lo único que se me ocurrió que fue un bonus extra para el ego de una mujer que ha pasado tantas horas frente a un espejo arreglándose  -Ay, bueno, caen porque estás bonita, wey. Pongámoselo a una fea y a ver si funciona-

La amiga de Labios Rosas la volteó a ver riéndo. Ya para este momento las tres éramos amigas, algo más que camaradas, mucho más que damas de compañía que se levantan de la mesa y se dirigen hacia el tocador mientras cuchichean…es más, estábamos en un momento onírico tal,  que yo sólo esperaba que  apareciera de la nada una taza de café y me empezaran a platicar de qué tamaño la tiene, cómo se mueve y qué hace después de coger. De esa gente que uno… ya no se encuentra en camiones, puesnnn.

La parada en donde yo tenía que pedir bajada se acercaba y me empecé a inquietar. Labios Rosas viendo que se acercaba el triste final susurró -Es que  el bar en donde trabajamos es de ficheras- ¡¡¡ FICHERAS, FICHERAS !!!  Lejos de espantarme reí. ¡¡ No mames !!  Acababa de recibir uno de los secretos milenarios mejor guardados para engatuzar  hombres, obsesionarlos, enloquecerlos hasta el delírio y dejar que, con un sólo un chasquido oloroso, te bajaran el cielo, la luna y las estrellas.

 – ¡¡Que chingón!!  Osea que ustedes se las saben de todas- todas para ligar hombres ¿ no? Yo que soy  bruta para ligar, pues de fichera muero de hambre, cuando yo ligo, a los 20 minutos le estoy preguntando al cabrón si ya se aburrió- Labios Rosas, la amiga y yo reímos ligeramente nerviosas. -¡Nah! Aprendes, siempre aprendes- remató la amiga, gracias a lo cual le conocí la voz   – Además es un chingo de varo el que ganas-.

Para ese momento, el trole ya había cruzado mi parada  Salto del Agua. Yo como pude y con bototas, me levanté tambaleante gritando ¡¡No, bajaaaan!! – Labios Rosas apurada por mi, gritó – Dame tu número y te llamo-, todo mientras que la amiga se notaba inquieta porque casi me iba de boca sobre un asiento. Desde la puerta del camión grité – A ver, es 5521525… ¡Ah! No,mejor te doy el nuevo, pero espera porque no me lo sé-

Saqué el fono del pantalón – A ver, mejor dame el tuyo y ahorita te mando un mensaje, guardas mi teléfono y me llamas-. Labios dictó un número como si en eso se le fuera la vida, el camión cerró sus puertas justo un segundo después de que pisara la banqueta y tecleara el último dígito.

Caminé toqueteándome como todos los mexicanos cuando salen de un lugar de mala muerte: ¿Cartera?, ¿huevos? ¿Llaves? teléfono en mano. Todo en orden. Labios todavía se asomó por la ventana del camión andante -¿Cómo te llamas?-, -Alixeeeeee- grité cuando el trole ya le llegaba.

Sonreí, moví mis botas por la banqueta oscura y vacía y cruce Eje Central. Por mi mente pasaban todo tipo de pensamientos bizarros: lo raro que era conocer a ese tipo de personas, lo que me iba a poner cuando saliera con ellas, mi cara de asombro cuando me contaran los secretos de seducción que de seguro, aprendieron en la clase a la que van todas las ficheras del mundo: Modulo I.- Cómo lograr que te inviten un trago sin sentirte comprometida, Módulo II.- Úselo y deséchelo con 3 simples movimientos.  

Yo la neta, ya me veía conquistando a todos, casándome con un millonario, heredando un pony, autos, casas y demás mamadas con lo que las frivolitas sueñan. Confieso que por un minuto, me dejé llevar por esa vida facilíta que te da el cuerpo lleno y la mente vacía.

De la emoción, ni me fije que un pendejo casi me atropella. Por fin llegué al Virreyes y antes de entrar al bar, como quinceañera que revisa doce veces al día el mensaje del wey que se la anda tirando,saqué el teléfono: Carpeta mensajes, Carpeta borradores, y- PENDEJAAA- El alma se me fue al piso – EL PINCHE TELÉFONO NO SE GUARDÓ- Casi lloro de coraje ¬¬ RIAL.

El resto, pues es historia. No llegué a la presentación del Hunter, pero si a una obra de teatro piterísima.  Terminé sola, rodeada de raboverdes acosadores, no llegó mi amiga; toda triste y malacopa pensando lo que fue y no será, imaginando cuánto pasto le hubiera dado a mi pony, en qué número de la Quién hubiese aparecido mi escándalo amoroso con  Kathy Perry o Hugh Grant, de qué color pude haber pintado mi Penthouse de las Lomas….. FUCK ¬¬  Ah, pero eso si,  con mis bototas chingonsísimas ¬¬

Os quiero…. a ratos.

Si yo hiciera un abstract de mi vida, comenzaría hablando del único año de primaria en el que estuve en un colegio mixto, que no era de asquerosas monjas, religiosas de la orden del Verbo Encarnado eeeeeeewwwww  *vomita*.  Esos si que eran buenos tiempos: me la pasaba persiguiendo niños para mojarlos con Frutsi y comía chicharrones toooodo el día.

Me acuerdo que en esa época, amaba treparme en unos pasamanos gigantes de colores con forma de gusano (sin albur güeyssssssss). Amachinaba los pies en los barrotes y boca abajo, me tiraba al vacío. 

Seguiría hablando de que, allá en Quintana Roo, un día mientras arreglaba asuntos  importantes con un wey que me gustaba, enmedio de la selva, un cabrón Aluxe me lanzó piedras el muy pu-to ¬¬

¿Que cuál es el año de mi nacimiento? ¿Qué cuál cuenta bancaría suiza tengo?  !! Bah ¡¡  Para qué aburrir a la gente con numeralias huecas. Dejémonos de nimiedades o  qué ¿Semos hombres o semos payasos?

Claro que las desazones amorosas ocuparían cantidades importantes de saliva. Han sido interesantes; son como viajes, me han renovado. Desde aquel amor Avaadore, adolescente, violento y decadente;  hasta el último SI que dije de corazón,  con la incertidumbre de estar con un futuro por delante, en un departamento vacío.

Por supuesto contaría cosas intensas, como el día en que, por culpa de un pendejo alcoholizado, estuve a punto de embarrarme en el Periférico; de cuando por azares del destino me perdí en el corazón de Tepito a altas horas de la madrugada: sola, con IPod, cartera y botas de tacón GIGANTE (Ni como correrle, chinga)

Hablaría de mis crisis y  derrotas; de cuando le lloré a la Luna, de cuando no quise ver más el sol. Describiría a todos y cada uno de los amigos que se han ido de mi vida; olvidaría aquellos que me han sobrevivido, para qué si son eternos (Y no, no son imaginarios ¬¬).  También, trataría de explicar esa sensación que los amorosos sentimos con un beso verdadero, un abrazo chingón o cuando le cantamos rolas de Jarabe de Palo a nuestro amore, mientras conducimos por la Cd. de México.

Aaahh!! Claro, de cuando vomité de coraje porque un porro asqueroso casi me golpea, de la primera vez que fumé marihuana, de cuando en el kinder, Enriquito me escogió como su esposa para jugar a la casita. De  la maravillosa experiencia de romperme el brazo dos días antes de mi fiesta de cumpleaños (saltando en la cama, creyéndome Superman, ¬¬ cuánta poesía). De cuando le quité la cabeza a mi pony amarillo, snif.

Los divertiría con simpáticas historias (que abundan en mi vida), en donde mi falta de sentido común eterno me hace pasar vergüenzas; como cuando stalkeé a un wey hasta el punto máximo del suicidio ¬¬  y resultó ser gay; o la historia de cómo mi traserote fue a dar en una publicación de La Jornada  (fotografía que, me informan,  forma parte de Lo Mejor del 2006  del periódico ¬¬).

De todo lo que me ha enseñado gente como Héctor de Mauleón, o del talento aprendido a chingadazos en los innumerables  trabajos, gracias a los cuales he sobrevivido hambrunas. De lo que sentí cuando salió mi primera publicación en El Universal, de lo feliz que me sentí al ver la ÚNICA  fotografía que mi asqueroso perfeccionismo concede como buena. Terminaría con la noche más triste de mi vida cuando me mudé, llevando sólo unas cuantas garras, de la casa materna.

Bueno, todo eso parlaría en cuyo caso, a alguien le importara. Me miro al espejo y ya no me siento igual. Si hiciera un recuento y yo fuera matemático, mi vida sería tan sólo un cuarto de siglo; si fuera sociólogo mi vida estaría inmersa en la modernidad tardía; si fuera filósofo mis ojos estarían contemplado el derrumbe de los ídolos nietzcheanos. Pero como no soy ninguna de esas cosas, tan sólo me resta describirla como: VIDA.

La vida de una persona, una diva, una niña tierna, una vieja mamona, una novia apasionada, una buena amiga, un ser compasivo, una intensa amante, una nenita de papi, y demás cosas que me ha tocado ser a lo largo de estos 25 años.

Por lo que viene, por lo que vino y se fue; por lo que ya no es y es Saudade. FELICES 26, Bandida.

 

¡SALUD!

ALERTA: Post terapéutico U.U Aléjese.

Dicen los grandes que el desparpajo sensual del mexicano viene de tiempo atrás. Es un hecho que la mezcla de razas que hubo en la  Nueva España, no pudo haber existido sin una libertad erótica suprema, acallada por las buenas consciencias como libertinaje.

La nobleza española llegó para conquistar. Algunos cuerpo, otros alma. No importa, todos obtuvieron un reino que fue el legado para sus hijos bastardos: el regocijo en el placer prohibido, transgresor.

Si a mi me pusieran a escoger, sin duda sería la amante de Sor Juana Inés de la Cruz o Juana Ramírez, la poeta de Nepantla, como adoran llamarla; su sensibilidad y la forma en que la monja traspasó paredes para condensar almas, me ha tenido siempre extasiada.

Como la mujer de su tiempo que fue, Juana nunca pasará de moda (como Madona pero del barroco, ¬¬ ok, no); los sonetos que escribió suenan tan vigentes hoy más que nunca ante la incertidumbre que es el amor en nuestros días; hoy cuando entre el amor y el enamoramiento no hay más que un monitor, hoy que tan sólo se necesitan unas cuantas palabras y un nimio avatar para dibujar en tu mente la idea del ser amado hecho a la medida.

Como la conocedora de las pasiones humanas que fue, Juana Inés supo delinear en “Que contiene una fantasía contenta con amor decente”  esa idea de la que les hablo, a la que cualquier amoroso se aferraría, la imagen por la que se suicidó Rilke y gracias a la cual ardió Troya: “La imagen del hechizo que más quiero”

La imagen del hechizo que más quiero y eso parece retumbar en los oídos mientras escribo; ahí la vigencia de Sor Juana y la gravedad del lenguaje que tiene la novela cortesana en los diálogos de Tristán e Isolda: han sabido condensar en líneas la asquerosa dulzura de una pasión desbordada.

Esa especie de amor, muy distinto al que la civilización se ha empeñado en concebir por siglos, el de Sor Juana, el de Dante e incluso el de Paz. Un amor neoplatónico, un amor que asciende del cuerpo al alma, incluso más allá. Una especie de dolor punzante y de espera eterna, en donde el ser amado es libertad y reconocimiento, al tiempo en que es angustia y fatalidad. Conviene apuntar que su imagen nunca dejará de ser un espejismo para dejar entrever harto narcisismo de por medio.

 

Os quiero….a ratos.

YA !!!   Basta de entradas #soynenitaemoMiAlegría …Este blog forma parte del Requiem por las 1001 pendejadas  cosas serias y #deinterésnacional en la gueb U.U

Fomentando  la imagen soez y pedante que me importa poco formar, escríbole aquí lector mío de mi…… CINCO …….si, cinco razones por las que la naturaleza ¬¬ notansabia erró en hacerme una hermosa dama ottssssss… cuando a todas leguas yo debí ser un machín, mire usté:

 1. Manejo como trailero, hablo como trailero y a veces me doy el lujo de oler como  albañil.

Le echo lámina a los microbuses, aviento el coche. Para apurar gente, pongo  las luces altas (U.U NO, no esas luces, aclaro). Me he hecho expertise en frenar con motor y cuando hay tráfico, pisoteo al ritmo de La Cucaracha para que el conductor de atrás no muera de aburrimiento.    P.D. Me estaciono en dos movimientos …. U.U No, no es broma.

2. Me asquean, vomito los chantajes femeninos.

U.U no, no,  jamás me digas “Creo que debemos hablar” o  “Dime, ¿qué sientes por mi??”  o el clasiquísimo “¿¿Te está gustando?? ¿¿Lo estoy haciendo bien?”… Eeeeewwwww  *vomita sobre los zapatos de @freudchicken”.

3. No tengo “buenos” modos de señorita,  por eso jamás brillaré en zoociedá.  A veces olvido que traigo falda y #nopuedono sentarme con las piernas en escuadra, eso cuando no me encuentro ocupada organizando concursos de a ver quién escupe más lejos. Soy, en toda la regla, un bonito patán  :3

4.  Cuando manejo escucho a Marylin Manson  y acelero cuando suena Ministry  U.U 

5. Tengo un instinto cazador muy agudo U.U #entiéndasecomopueda.

PERO…

Mamá :3 si estás leyendo esto, detente no te suicides. Aquí TRES  razones que comprueban que yo….  U.U soy toda una damita:

 1.Me ceden el paso y los asientos en los micros….sólo cuando uso falda  ¬¬

2. Soy 36-B ¬¬ y no, no lo puedo disimular ¬¬

3. Cada 28 días hasta el viento me hace daño U.U

 

Bueno, os quiero…a ratos U.U