Archivos de la categoría ‘Acá’

Entre muertos

Publicado: 1 febrero 2013 en Acá, Bajo el narcótico llamado Luna
Ayer, me asomé de nuevo por la ventana en donde te extrañaba sin conocerte. Hoy no lo puedo evitar y conservo la manía de sentirte, de recorrer tu cuerpo en mi mente, de poseerte en sueños. De soñarnos como siempre lo dijiste, soñarte y disfrutarte enmedio de feroces batallas que nunca existieron: “Porque hay que soñarnos para evitar perdernos”. Es tu valentía y la fragilidad de tu alma el inicio y fin de mi condena, porque aquí el cielo ha dejado de susurrar tu nombre. Tú siempre lo supiste, lo supiste mientras yo me cegué viéndote. En esta casa se quedan los recuerdos que no fueron, las tardes de sol a la deriva de tu lado profundo. Las noches templadas en las que me devorabas el alma. Se van los que si existieron: tu mirada abatida, tu boca sin palabras; tus pasos lánguidos regresando a casa mientras decidías que esto no podía ser, sabiendo que siempre ha sido. Hoy sentir el viento ya no es lo mismo, respiro tu dolor y me ahogo en el miedo que da saber que el camino está escrito, que ya no hay más que pensar. Estás atado y yo muy lejos para liberarte.  Me aflige saber que sólo yo tengo la llave. Yo aquí me quedo soñando a que en una de estas noches de insomnio te escapas conmigo, anhelando gritar que no necesito sentir el sabor de tu boca para saber que eres tú lo que mi espíritu ansía,  llorando ante esta, la más cruel de las ironías: Yo estoy aquí viviendo entre muertos mientras tú, muy lejos, estás muriendo sin mi.

Cuando bajan los dioses

Publicado: 24 noviembre 2012 en A mi padre no le cuentes, Acá

Tanya Guerrero/El Universal

La conservadora, dejó encargados a sus hijos con la abuela para poder escaparse, la curiosa le dijo al marido que solamente iba por ver qué pasaba, como mero estudio antropológico, la mentirosa le prometió hasta el cansancio al novio que en ese lugar no iba a tocar nada. La festejada los tocó a todos y al final de la noche dijo que nunca en la vida había tenido algo así entre sus manos.
Once treinta de la noche. Las luces se apagan, la cortina se ondea y de las esquinas del antro sale humo. Noventa y tres mujeres al unísono gritan, se arremangan los suéteres, cruzan las piernas. Ésta es una noche cualquiera en el Woman`s Club de San Ángel aunque para Regina es la primera de las cuatro despedidas de soltera que sus amigas le tienen preparada, una por mes. En marzo Regina Soto se casa con el amor de su vida y esta noche no viene a extrañarlo.
En el escenario aparecen seis hombres con camiseta blanca pegadita y pantalón de mezclilla embarrado bailan el reggaeton más sucio jamás escuchado. Aplauden al ritmo de “meneate mamita”. Cuatro de ellos con lentes, tres con gorra y los seis moviendo la cadera como dioses. Adiós cinturones.
Se bajan del escenario, se distribuyen en las mesas y tocan mujeres por primera vez en la noche: La más emocionada, la que más grita o la que porta un orgulloso brazalete naranja fosforescente que indica que está próxima a casarse o que es la más despechada del lugar y merece especial afecto.
Jean Carlo, Eduardo, Tony, Richard, Ángel y Xander después de sentarse en las piernas de varias féminas regresan de nuevo al escenario y al final de la canción se cierra la cortina. El menú acaba de ser presentado, “la mesa está puesta, tú eliges” suena una voz desde el fondo del salón. Grito.
De regreso a la mesa se discute en voz alta cuál es el más guapo, el más bueno, el que mejor baila. Diez de las noventa y tres mujeres mensajean desde su celular; es momento de etiquetarse en esta ubicación en Facebook, que todos sepan que I will survive porque además esa es la canción que suena.
Son hombres con ocho cuadros en el estómago, con músculos de brazos y piernas marcados y nalgas de acero, mirarlos no cuesta nada, tocarlos sí. También beber mientras lo haces. En el Woman´s Club de San Ángel el cover es de 200 pesos pero si nueve de tus amigas y tú deciden consumir una botella de alcohol cuyo costo oscila entre los 1,000 y 1,500 pesos la entrada es gratis. Esto solo te garantiza la mitad de la diversión. Para tener la oportunidad de tener un baile privado se necesitan tres boletos de 150 pesos a cambio una canción completa en un cuarto del tamaño de un baño.

Del estilo de antro en donde las mujeres se pasan la noche gritando alrededor de un hombre que baila semidesnudo, además de este en la ciudad pueden ubicarse tres; por lo menos eso dice Rosy, una rubia de 40 años de edad, sentada en primera fila esperando “al bueno ” acompañada con una botella de brandy, un plato de papitas y tres cocas, “Vine porque estoy viendo cuál es la mejor opción para hacerle a mi amiga una despedida de soltera y hasta el momento he visitado tres, el Golden Club Vip que está en la colonia Del Valle, el Woman´s Club Vip en la Nápoles y este. Para mi éste es el mejor lugar, es el más barato” dice mientras toma su copa y se le iluminan los ojos porque el presentador de la noche ha regresado: “Para las vírgenes, las que se logran casar, las que se van a divorciar y las que no han tenido sexo en tres semanas, llega el guapo y atrevido Tony”.

La cortina se abre de nuevo. A media luz se distingue un hombre. Lleva un chaleco, chaparreras y sombrero estilo cowboy. Pantalón de mezclilla y guantes, los mismos que empieza a quitarse al ritmo de la música: Let´s come together right now y Tony desde donde está puede escuchar los suspiros que provoca. Se mueve despacito, sin prisa, levanta los brazos y pretende enlazar a alguien, la atrapa, sigue bailando. Ahora le toca montar, recorre con la mirada al público femenino extasiado. La mitad de las mujeres de una mesa cercana tienen la boca abierta. Tony ha escogido y se abalanza sobre su presa. Se baja del escenario y se dirige hacia ella. Una mujer de aproximadamente 29 años, cabello castaño largo, complexión delgada con un velo de novia hecho de papel en la cabeza. A pesar de una supuesta resistencia a las manos de Tony, con el aplauso de sus amigas es conducida al escenario. El stripper la coloca en el piso, se quita el sombrero, se baja un poco el pantalón y le restriega el cierre por todo el cuerpo, el público enardece en gritos. Cuando termina, la mujer baja del escenario con una cara de total asombro y camina tambaleante hacia su mesa. Tony lo ha logrado, ha sido el mejor comienzo. Se quita toda la ropa para quedarse solamente con un paliacate y se despide.
Para desfogar el calor acumulado se invita a las 93 mujeres a pasar a bailar a la pista, “Quítame a ese hombre del corazón” , corean al unísono.

Al cowboy le siguieron los otros cinco hombres: Un marinero vestido de uniforme blanco impecable que terminó la canción en calzón de Armani, un futbolista haciendo chilenas, un guasón que con un rifle de juguete le dispara al público, un motociclista, un charro con la foto de su amada y una rosa en la mano.
En este lugar hay para todos los gustos y cada uno cumple una fantasía femenina: el pícaro sexy, el niño travieso, el patán redimido que se desnuda al ritmo de Luis Miguel. Aquí no importa si bailas y te sabes todas las canciones de reggaeton, Tampoco importa si estás dolida o a punto de amarrarte. En este lugar para pasarla bien se necesita romper el tabú aunque sea por un minuto y darte todos los permisos que quieras porque tocar está permitido. También desear aunque seas conservadora, porque es fantasía de cualquier mujer que por lo menos una vez en la vida un hombre así camine en calzón de Calvin Klein por tu cocina mientras te prepara el desayuno a la mañana siguiente.
Al final de la noche los dioses bajan y bailan al ritmo de todas las mujeres. Dioses hechos a mano, dioses con olor a coco, dioses que mientras te restriegan el cuerpo y te dirigen las manos hacia sus biceps no te miran a la cara y sonríen con mirada perdida mientras buscan entre el público quién tiene más boletos en sus manos, el boleto que abre las puertas del cielo. 

Imagen

Ciudad Acrópolis, a 8 de junio del 2010

H.H. Diputado Augusto Mendoza Espino
Partido Praunil de la Abundancia

PRESENTE

El motivo de la presente misiva es subrayar aspectos claves tratados en la reunión de hoy los cuales, me temo, no quedaron del todo bien asentados debido a las precarias condiciones de tiempo.

En primera instancia, deseo reiterarle apoyo y aprecio incondicional hacia su persona. Después de escuchar con sumo interés sus argumentos y no con menos agrado sus aseveraciones, es justo por mi parte aceptar que en ocasiones el bulmareo excesivo ha norteado a tal grado nuestra relación, que se vuelva de alta dificultad distinguir la realidad de la ficción. Le invito entonces a que deje de preocuparse por esos menesteres, ya que se han implementado estratégias útiles en el control de azotes, las cuales han servido para eliminar del todo plagas mentales que afectan de gravedad nuestro lazo afectivo.

Por ende y aunado al siguiente punto, deseo subrayar que es usted libre de externar cualquier tipo de opinión que surja por su parte, en cuanto a sus ronquidos y cortes de cabello confiere, apegándonos al Artículo 3° de la Constitución sobre La Libertad del Hombre, su derecho de libre expresión de estas y otras cuestiones trascendentales. Sin embargo, le exhorto a crear entonces un convenio por parte de nuestras dos instancias, en el cual se quede en el ámbito de lo privado aquello que haga estrecha nuestra relación, con el fin de fomentar el hecho de que, yo por usted siento algo bien especial, diputado, algo que me es imposible compartir con algún otro miembro del partido, y eso me orilla a crear códigos de comunicación que solo usted sea capaz de entender.

Asi pues, le insto a realizar una reunión de trabajo el próximo fin de semana. Una cena en la cual podamos hacer caso omiso de cualquier fricción de tipo bipolar que se haya suscitado en anteriores días, debido a mi situación anímica poco holgada, la cual, ciertamente, no crea el mejor de los escenarios posibles. Podemos continuar dicho acto de alianza con un filme en mi departamento, cuyo tema dejo a su libre elección.

Reciba con ánimo mi invitación al diálogo (y a la cena), haciendo votos para que éste llegue a la mejor de las resoluciones posibles.

Sin más por el momento, quedo de usted.

Tanya G. González
Partido de la Precariedad Andante

“Está cabrón que hagan llorar a los niños de esa forma”  se quejaba Claudia, mientras los más de 30 reporteros, entre fotógrafos, camarógrafos y prensa escrita, veíamos anonadados cómo una morrita de 7 años le berreaba en la cara a Enrique Peña Nieto, candidato a la Presidencia de México por el Partido Revolucionario Institucional, mientras se quejaba del temor de las balaceras que hay en su colonia, temiendo que algo le pasara a su hermanito.

¿Qué por qué lloró? Fácil. Enrique Peña Nieto preguntó a sus pequeños acompañantes si alguno de ellos quería compartir algo.

Después de la brillante actuación de una niña de no más de 10 años, quien con su discurso sobre la grandeza humana y política que Enrique representa para nuestro pais,  hizo retorcerse en la tumba hasta al mismo Benito Juarez, Denisse del estado de Sonora tomó el micrófono, alcanzó a decir un par de oraciones sobre balaceras y hermanitos y se lanzó directamente a los brazos de Beatriz Paredes, candidata al GDF por el mismo partido.

Imagen

Que a todos nos sorprendio, sí….al principio. Después de Denisse, siguieron varios niños más, y después de los niños siguió el arrullo del discurso priísta. Fue entonces cuando, los más de 30 reporteros, 32 niños y una candidata al GDF pusieron en stand by sus ánimos. Supongo que todos los años que el PRI sostuvo el poder en México no le sirvieron de experiencia al candidato para saber que los niños duermen. Duermen cuando los regañan, duermen cuando los castigan y duermen cuando se les promete laptos en las escuelas.

DUERMEzzzzzzzzzzzzzz!!!!!!!

Imagen

Y dueeeeeermeeeeeeeeen más!!!

Imagen

Asi que estimado lector, si Enrique Peña Nieto no gana la presidencia, ya sabemos a quien contratar como Nana de cuna.

EMEEQUIS

Publicado: 2 agosto 2010 en Acá

Que se quede el infinito sin estrellas

Para los hombres sólo hay dos tipos de mujeres: las que sirven para esposa y las amantes.

Las que son esposas…bueno, ellas tienen el cielo del buen nombre comprado y la legitimidad de la alcoba ganada. Son aquellas buenas mozas, cuya fuerza de voluntad infinita, les permite cerrar las piernas y apretar la boca con tal de portar dignamente un bonito anillo de cuatro kilates, casarse de blanco y tomarse fotos en carrozas tapizadas de moños color hueso.

Las amantes, son personas más divertidas; esparcimiento que la gente de buenas costumbres ya no se permite tener. A ellas, igual que a toooodas las mujeres, claro que les importa el Qué dirán, pero son féminas capaces de sobrellevar el momento aciago que provocan los desaires femeninos de aquellas que no se atreven, y los desamores masculinos de aquellos que se aprovechan. Su secreto: renunciar al miedo escalofriante del ¿Me va a llamar? un día después de enamorarse durante un cuarto de hora.

La cajita de monerías culturales que le pesa al género masculino, no les permite expresar sus emociones plenamente porque…En este pueblo los machos no lloran, cabrón. Cuando alguien no es capaz de expresar lo que siente, mucho menos puede saber, a ciencia cierta, de qué forma ubicar a la gente por lo que le hace sentir. Triste aunque cierto, a veces los hombres no tienen la culpa de ser patanes.

Para las mujeres la realidad es diferente. Las ladies son especialistas en lo que a las relaciones consta. Una mujer, dependiendo de lo que su frontera cultural y visión social le permiten es capaz de formular en menos de cinco minutos una tabla taxonómica de los tipos de arpías que rodean a su macho alfa.

Las hay aquellas que le apuestan fuerte al cuerpo: se conocen bien, saben moverse y conocen el secreto milenario de cómo caminar en tacones sobre empedrado: hacen del buen vestir una forma de vida. Otras más, le apuestan todas sus fichas a las letras, la razón y la Retórica. Hay muchas, muchas más, que delegan su éxito al chantaje para dominar al hombre, y otras cuantas, se disfrazan de un halo inocentón; que, si me preguntan a mi, no importa cuán hipócrita sea, siempre hace vibrar la ropa interior de los caballeros.

Lo curioso del caso es que, una mujer, como sea y se acueste lo que se acueste, puede ser esposa y amante, aunque no siempre para el mismo hombre. Todo depende del cristal con que se mire y lo que este dispuesta a sacrificar en la vida.
Yo me quito de pedos con categorías baratas y mejor ubico a la gente no por su vestir, ni por su hacer, sino por su palabra. Yo soy retro que piensa que el lenguaje es el único horizonte que tiene el hombre para entenderle al mundo. La vida existe siempre y cuando pueda ser nombrada. Incluso, las letras dicen más de nosotros mismos que nosotros de las cosas.

Por eso, yo siempre dudaré de un caballero que le llame puta a la dama que alguna vez amó, y pasar sin ver cuando una mujer de cariño dice: Te amo, zoquete.

También, me declaro incapaz de confiar en los chinos desde que uno respondió: -¡Nah, mucha carne! – cuando le preguntaron si yo le gustaba, (gracias por leer eso, me ahorraron millones de pesos en psicólogos que utilizaré mejor para dispararle chelas  a mis cuates) pero bueno, esa… es otra historia.