Archivos para noviembre, 2012

Cuando bajan los dioses

Publicado: 24 noviembre 2012 en A mi padre no le cuentes, Acá

Tanya Guerrero/El Universal

La conservadora, dejó encargados a sus hijos con la abuela para poder escaparse, la curiosa le dijo al marido que solamente iba por ver qué pasaba, como mero estudio antropológico, la mentirosa le prometió hasta el cansancio al novio que en ese lugar no iba a tocar nada. La festejada los tocó a todos y al final de la noche dijo que nunca en la vida había tenido algo así entre sus manos.
Once treinta de la noche. Las luces se apagan, la cortina se ondea y de las esquinas del antro sale humo. Noventa y tres mujeres al unísono gritan, se arremangan los suéteres, cruzan las piernas. Ésta es una noche cualquiera en el Woman`s Club de San Ángel aunque para Regina es la primera de las cuatro despedidas de soltera que sus amigas le tienen preparada, una por mes. En marzo Regina Soto se casa con el amor de su vida y esta noche no viene a extrañarlo.
En el escenario aparecen seis hombres con camiseta blanca pegadita y pantalón de mezclilla embarrado bailan el reggaeton más sucio jamás escuchado. Aplauden al ritmo de “meneate mamita”. Cuatro de ellos con lentes, tres con gorra y los seis moviendo la cadera como dioses. Adiós cinturones.
Se bajan del escenario, se distribuyen en las mesas y tocan mujeres por primera vez en la noche: La más emocionada, la que más grita o la que porta un orgulloso brazalete naranja fosforescente que indica que está próxima a casarse o que es la más despechada del lugar y merece especial afecto.
Jean Carlo, Eduardo, Tony, Richard, Ángel y Xander después de sentarse en las piernas de varias féminas regresan de nuevo al escenario y al final de la canción se cierra la cortina. El menú acaba de ser presentado, “la mesa está puesta, tú eliges” suena una voz desde el fondo del salón. Grito.
De regreso a la mesa se discute en voz alta cuál es el más guapo, el más bueno, el que mejor baila. Diez de las noventa y tres mujeres mensajean desde su celular; es momento de etiquetarse en esta ubicación en Facebook, que todos sepan que I will survive porque además esa es la canción que suena.
Son hombres con ocho cuadros en el estómago, con músculos de brazos y piernas marcados y nalgas de acero, mirarlos no cuesta nada, tocarlos sí. También beber mientras lo haces. En el Woman´s Club de San Ángel el cover es de 200 pesos pero si nueve de tus amigas y tú deciden consumir una botella de alcohol cuyo costo oscila entre los 1,000 y 1,500 pesos la entrada es gratis. Esto solo te garantiza la mitad de la diversión. Para tener la oportunidad de tener un baile privado se necesitan tres boletos de 150 pesos a cambio una canción completa en un cuarto del tamaño de un baño.

Del estilo de antro en donde las mujeres se pasan la noche gritando alrededor de un hombre que baila semidesnudo, además de este en la ciudad pueden ubicarse tres; por lo menos eso dice Rosy, una rubia de 40 años de edad, sentada en primera fila esperando “al bueno ” acompañada con una botella de brandy, un plato de papitas y tres cocas, “Vine porque estoy viendo cuál es la mejor opción para hacerle a mi amiga una despedida de soltera y hasta el momento he visitado tres, el Golden Club Vip que está en la colonia Del Valle, el Woman´s Club Vip en la Nápoles y este. Para mi éste es el mejor lugar, es el más barato” dice mientras toma su copa y se le iluminan los ojos porque el presentador de la noche ha regresado: “Para las vírgenes, las que se logran casar, las que se van a divorciar y las que no han tenido sexo en tres semanas, llega el guapo y atrevido Tony”.

La cortina se abre de nuevo. A media luz se distingue un hombre. Lleva un chaleco, chaparreras y sombrero estilo cowboy. Pantalón de mezclilla y guantes, los mismos que empieza a quitarse al ritmo de la música: Let´s come together right now y Tony desde donde está puede escuchar los suspiros que provoca. Se mueve despacito, sin prisa, levanta los brazos y pretende enlazar a alguien, la atrapa, sigue bailando. Ahora le toca montar, recorre con la mirada al público femenino extasiado. La mitad de las mujeres de una mesa cercana tienen la boca abierta. Tony ha escogido y se abalanza sobre su presa. Se baja del escenario y se dirige hacia ella. Una mujer de aproximadamente 29 años, cabello castaño largo, complexión delgada con un velo de novia hecho de papel en la cabeza. A pesar de una supuesta resistencia a las manos de Tony, con el aplauso de sus amigas es conducida al escenario. El stripper la coloca en el piso, se quita el sombrero, se baja un poco el pantalón y le restriega el cierre por todo el cuerpo, el público enardece en gritos. Cuando termina, la mujer baja del escenario con una cara de total asombro y camina tambaleante hacia su mesa. Tony lo ha logrado, ha sido el mejor comienzo. Se quita toda la ropa para quedarse solamente con un paliacate y se despide.
Para desfogar el calor acumulado se invita a las 93 mujeres a pasar a bailar a la pista, “Quítame a ese hombre del corazón” , corean al unísono.

Al cowboy le siguieron los otros cinco hombres: Un marinero vestido de uniforme blanco impecable que terminó la canción en calzón de Armani, un futbolista haciendo chilenas, un guasón que con un rifle de juguete le dispara al público, un motociclista, un charro con la foto de su amada y una rosa en la mano.
En este lugar hay para todos los gustos y cada uno cumple una fantasía femenina: el pícaro sexy, el niño travieso, el patán redimido que se desnuda al ritmo de Luis Miguel. Aquí no importa si bailas y te sabes todas las canciones de reggaeton, Tampoco importa si estás dolida o a punto de amarrarte. En este lugar para pasarla bien se necesita romper el tabú aunque sea por un minuto y darte todos los permisos que quieras porque tocar está permitido. También desear aunque seas conservadora, porque es fantasía de cualquier mujer que por lo menos una vez en la vida un hombre así camine en calzón de Calvin Klein por tu cocina mientras te prepara el desayuno a la mañana siguiente.
Al final de la noche los dioses bajan y bailan al ritmo de todas las mujeres. Dioses hechos a mano, dioses con olor a coco, dioses que mientras te restriegan el cuerpo y te dirigen las manos hacia sus biceps no te miran a la cara y sonríen con mirada perdida mientras buscan entre el público quién tiene más boletos en sus manos, el boleto que abre las puertas del cielo. 

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Vacaciones de terror

Publicado: 22 noviembre 2012 en Sin categoría

Estaba yo en una de las millones de albercas que tiene Cuernavaca, pensando en que lo único que faltaba en mis vacaciones de Semana Santa para ser auténticas Vacaciones de Terror, era el elemento kitch de una muñeca diabólica. Fue ahí cuando reconocí que los hijos de puta del mundo no van a desaparecer. Nos han invadido y se apoderaron de cada rincón de este sucio planeta (que se está quedando sin agua, por eso me engolo disfrutándola en una de las millones de albercas de Cuernavaca)  y lloré.

Me di cuenta de que en nuestros días, el flojito y cooperando ya no está dando resultado factibles y me alarmé  *respira*.  Ahora, me muevo entre la disyuntiva de aplicar el  si no puedes contra ellos, úneteles, o cógetelos o abandona el barco. al más puro estilo del Titanic Di Caprio Sálvese quien pueda.
Mi convicción, mi pasión y mi deseo anhelan fingir que tu caballo de Troya no trae consigo fuego, desolación y muerte. Es más, mi deseo se sentiría complacido de leerte sus selección de obras  frente a mi pasión, que siempre ha tenido ganas de  catar el vino prometido que ofreces, ensalzado con la historia de mi vida. Aún así, debo confesarte lo siguiente.
No creo contárselo nunca a  nadie: de hecho, si en este momento no me sintiera Sor Juana escribiéndole a Góngora con pluma fuente, ésta anécdota no tocaría jamás el teclado: Cuando terminaba de sentir el desencanto del que te hablo, volteé a ver al cielo y había una nube que con mi precaria imaginación y tan sólo una cerveza en mi haber, parecía una especie de Kronos devorador de espíritu que se estaba comiendo a la Luna!!! Fue cuando lo supe. Jonathan, algo nos está engullendo.
Mi convicción me dice que tortuga reconoce tortuga y sé que entiendes de lo que estoy hablando porque casi puedo escuchar las 5000 veces que te han dicho: “Eres raro” o “Jonathan, ¿por qué no eres un niño normal?” y si las juntamos con las mías, armamos la vaquita.
Ni siquiera porque Dios quiere, aquí hace días que no llueve, me siento defrauda de la naturaleza vil del ser humano (Rousseau no sé en qué estaba pensando). Lo lamento, así es. Es por eso que no había podido contestar y que la respuesta ahora sigue sin quedar clara (como la cerveza), porque en este momento no se si puedo sobrellevar saber si me equivoco con otra tortuga o si a esta tortuga le interesa ser tortuga o si a esta tortuga ya se la comieron; lo único que si sé es que yo también espero que Dios provea y pronto.

T.

Ciudad Acrópolis, a 8 de junio del 2010

H.H. Diputado Augusto Mendoza Espino
Partido Praunil de la Abundancia

PRESENTE

El motivo de la presente misiva es subrayar aspectos claves tratados en la reunión de hoy los cuales, me temo, no quedaron del todo bien asentados debido a las precarias condiciones de tiempo.

En primera instancia, deseo reiterarle apoyo y aprecio incondicional hacia su persona. Después de escuchar con sumo interés sus argumentos y no con menos agrado sus aseveraciones, es justo por mi parte aceptar que en ocasiones el bulmareo excesivo ha norteado a tal grado nuestra relación, que se vuelva de alta dificultad distinguir la realidad de la ficción. Le invito entonces a que deje de preocuparse por esos menesteres, ya que se han implementado estratégias útiles en el control de azotes, las cuales han servido para eliminar del todo plagas mentales que afectan de gravedad nuestro lazo afectivo.

Por ende y aunado al siguiente punto, deseo subrayar que es usted libre de externar cualquier tipo de opinión que surja por su parte, en cuanto a sus ronquidos y cortes de cabello confiere, apegándonos al Artículo 3° de la Constitución sobre La Libertad del Hombre, su derecho de libre expresión de estas y otras cuestiones trascendentales. Sin embargo, le exhorto a crear entonces un convenio por parte de nuestras dos instancias, en el cual se quede en el ámbito de lo privado aquello que haga estrecha nuestra relación, con el fin de fomentar el hecho de que, yo por usted siento algo bien especial, diputado, algo que me es imposible compartir con algún otro miembro del partido, y eso me orilla a crear códigos de comunicación que solo usted sea capaz de entender.

Asi pues, le insto a realizar una reunión de trabajo el próximo fin de semana. Una cena en la cual podamos hacer caso omiso de cualquier fricción de tipo bipolar que se haya suscitado en anteriores días, debido a mi situación anímica poco holgada, la cual, ciertamente, no crea el mejor de los escenarios posibles. Podemos continuar dicho acto de alianza con un filme en mi departamento, cuyo tema dejo a su libre elección.

Reciba con ánimo mi invitación al diálogo (y a la cena), haciendo votos para que éste llegue a la mejor de las resoluciones posibles.

Sin más por el momento, quedo de usted.

Tanya G. González
Partido de la Precariedad Andante